El último reporte del Banco Mundial, pone al desnudo la real situación económica de la mayoría de las familias ecuatorianas.
Dicho reporte sostiene que el 68% de los hogares no cuentan con recursos suficientes para subsistir más de dos meses en caso de perder su principal fuente de ingresos, no obstante que millones de personas ya viven en condiciones precarias.
Según el INEC, el 26% de ecuatorianos vive en condiciones de pobreza por ingresos y el 8,8% en pobreza extrema. El mismo organismo define como pobre a quien vive con menos de USD 91,34 mensuales, y en pobreza extrema si sus ingresos son menores a USD 51,53 al mes. Más, si se consideran no solo los ingresos sino también el acceso a educación, salud, vivienda y otros servicios básicos, la pobreza multidimensional afecta al 37,3% de la población y la extrema pobreza multidimensional al 16,1%.
El salario mínimo es de USD 470 mensuales, pero el ingreso promedio de una familia apenas alcanza los USD 354. Solo una de cada tres personas tiene empleo adecuado: es decir, gana al menos el salario básico, trabaja 40 horas a la semana y tiene los beneficios de ley. El resto no alcanza esas condiciones.
¿Cómo logra entonces la mayoría de los ecuatorianos cubrir la canasta básica, que en junio de este año se valoró en USD 812? La respuesta es sencilla: no la cubre por completo.
En contraste con esta dura realidad, los grandes empresarios y banqueros registran cifras récord de ganancias. En el 2024 la banca obtuvo utilidades netas por USD 660 millones y empresas como La Favorita y El Rosado obtuvieron ingresos por USD 2500 y USD 1.200 millones.
Estas cifras demuestran que estamos frente a un sistema económico/social desigual e inequitativo.
Remo Cornejo Luque
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