En la campaña electoral que desarrollan los candidatos para la Presidencia de la República y para ser Asambleísta se ha escuchado de todo menos propuestas válidas que permitan al elector conocer la capacidad de la persona que desea representarnos desde la Presidencia o desde una curul en la Asamblea Legislativa.
Lo único que ha primado es la mentira y la falacia, la primera entendida como decir algo evidentemente falso, como la construcción de una obra desde la Asamblea y la segunda, como, por ejemplo, decir que se va a expedir una ley para regular un tópico, cuando ésta ya existe hace más de una década.
En fin, la ignorancia ha quedado evidenciada por la mayoría de candidatos y ni ellos que pretenden ser electos saben lo que deben hacer, menos aún los adeptos que impulsan su candidatura, y qué decir de los electores que se convencen que un asambleísta puede construir carreteras y puede evitar el calentamiento global, o lo más jocoso que escuché de un candidato que ofrecía prevenir las inundaciones en invierno y no tener sequías en verano.
Ojalá llegue el día en el que tengamos honorables candidatos, para poder volver nuestra mirada a elegir a personas idóneas y no tener que elegir por el marketing electoral, por el manejo de Tik-tok u otras redes sociales y menos aún por haber organizado el cierre de campaña con el artista más popular o más caro.
Elijamos a profesionales idóneos que han demostrado con su ejercicio profesional, con su capacidad intelectual desempeñar correctamente las funciones encomendadas, en síntesis, a aquellos que no han dicho ni mentiras ni falacias.
Manuel Salinas Ordóñez
manuel.salinas@unl.edu.ec