Después de haber vivido la campaña electoral, los debates presidenciales, vicepresidenciales y de asambleístas, nos queda preguntarnos ¿y el domingo qué? Estamos analizando que lo que proyecta nuestro candidato vaya de la mano con lo que esperamos.
Debemos entender que no es cuestión de “ganar el debate” sino que podamos escuchar sus propuestas y como lo harán, debemos preguntarnos si nos dejó alguna certeza a nuestras inquietudes, si aún queremos votar por él o ella. Es optimo dejar de pensar en la política como en un todo y no en los odios de los unos contra los otros y así podemos tener el país que esperamos.
En el caso de los asambleístas, sus propuestas deben ir apegadas a las realidades que deben ser visibilizadas por cada provincia para que puedan ser la voz y la vigilancia para evitar la centralización. Es primordial analizar a quienes estuvieron en el poder y como lo ejecutaron y aquellos que son rostros nuevos con quienes están vinculados y a quienes responden. Y de todos los candidatos debemos pensar muy bien ¿lo que proponen es ejecutable?
Entre los cierres de campaña, no es quien más gente tiene o quienes mejores artistas traen. Debemos cuestionarnos ¿con qué dinero se pagan esos cierres de campañas? En muchos de ellos se están gastando dineros del Estado y eso no deberíamos normalizarlo. Nos corresponde dejar de justificar lo injustificable o replicar acciones del pasado de las que tanto nos hemos quejado.
El domingo 9 de febrero, no debemos ir solo por nuestro papelito de votación debe ser un compromiso con el país que anhelamos y en el que queremos vivir. Un país realmente con derechos, sin injerencias en un poder del Estado, con visión a los grupos de atención prioritaria, con un eje de género fuerte, porque la política la hacemos todos y es responsabilidad de todos.
Verónica Capelo
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