Tiempos nuevos, tiempos de paz

Parece ser que cada cierto tiempo soplan vientos de guerra. Algún genio del mal nos sacude con sus declaraciones, amenazas y decisiones. Nos aprestamos a vivir momentos de intranquilidad y zozobra y creemos que una catástrofe mundial es inevitable.

¡¡¡Pero también nos quedan otras esperanzas, otras aleluyas…!!! ¡¡¡También hay momentos en que soplan vientos de paz…!!! ¡¡¡También hay momentos en que genios del bien nos acarician el espíritu y nos hacen vivir en el cielo…!!!

Y este mes de diciembre, con su esperada Navidad, es un gran momento de paz. De la paz que se la construye. No de la paz de los cementerios.

De la paz que me permite perdonar las ofensas que, justa e injustamente recibo, aunque me sea tan difícil perdonar…

De la paz que me permite reconocer las bondades silenciosas que los otros han tenido conmigo y que yo no he podido verlas porque soy ciego y que, además, no las han pregonado a todo el mundo…

De la paz que me hace recordar los cariños que me han profesado quienes han dejado pasar mis numerosas y pueriles impertinencias…

De la paz generosa que me permite abrirme solidariamente al dolor de los demás y prestar mi hombro, mis oídos, mi tiempo y mis lágrimas …

 De la paz que me contiene los impulsos de agraviar a mis semejantes por el simple hecho de que no están de acuerdo con mis ideas o no se portan como yo espero que se porten…

De la paz que me ennoblece ayudando al que necesita compañía, comprensión o, simplemente, silencio, que habla más fuerte cuanto más es compartido…

De la paz que nos ofrece Aquél que no descansó por mostrarnos el camino, la verdad y la vida. Y que murió en una cruz para traernos la Paz. Porque Él mismo es el Camino, la Verdad y la Vida…

¡¡¡Quiero que todos ustedes se inunden de la verdadera Paz que nos regala Cristo!!!

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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