Qué nos falta por conocer

Los ecuatorianos hemos aprendido a vivir de los desastres naturales, fuerzas exógenas que no podemos controlar: sequías, terremotos, invasiones, inundaciones, entre otras. También aprendimos a superar desastres internos: las dictaduras, la sucretización de la deuda, la quiebra de los bancos, la dolarización, el derrocamiento de los gobiernos y hasta la pandemia; y, la corrupción de los gobernantes.  No obstante, nos preguntamos: ¿qué nos falta por conocer? Considerando que el narcotráfico es un mal mundial y un problema por resolver todavía, hoy hemos empezado a conocer los efectos del manejo doloso y siniestro de los carteles de la droga y su influencia transnacional. Los ecuatorianos ya sabemos de la narcopolítica, los narcogenerales, la narcopolicía; es decir, ya nos consideran “UN NARCOESTADO”. Capítulo singular es la triada del terror que se ha conformado en nuestro país y se va consolidando; esto es: la democracia, la política y los narcos… propios y extraños.

La política, el narco tráfico y las mafias electoreras han constituido LA NARCODEMOCRACIA, una fusión terrorista y putrefacta que no tiene límites ni respeto a la vida humana, su eslogan es: “matar o perder las elecciones”. No importa quien caiga, el fin es el poder a cualquier precio y por cualquier vía; dice Luis Gabriel Carrillo: […] “Hace 100 años la única guerra que libraba la democracia era contra la tiranía, hoy el número de enemigos aumentó: narcotráfico, corrupción, esclavitud, políticos y el fundamentalismo»[…] A nosotros nos han sucedido todos los males juntos y aún no sabemos “qué nos falta por conocer”.

El narcotráfico transnacional se convirtió en el cáncer de la política y la justicia ecuatoriana, el sicario de la democracia (caso Villavicencio, entre otros) y el causante principal de la implosión del Estado de Derecho. La devastación más evidente que este provoca está marcada por la violencia, la pérdida de vidas, la corrupción y un Estado capturado y secuestrado por la criminalidad. Dice Fernando Savater: […] “En cierta medida la corrupción es un asunto cultural y lo peor que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ella” […] Aún nos queda un hálito de esperanza y dignidad para enfrentar con denuedo y firmeza este cáncer de la narcopolítica que hoy nos amenaza; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador            

leninbpaladines@hotmail.com

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