Los datos respecto al aumento de divorcios en nuestro país son realmente alarmantes, nuestra provincia no es la excepción subiendo en más de un 35 %, en el 2023 en relación al 2022; pero que es realmente lo que sucede en nuestros hogares que tomamos el camino más fácil. Las causas son variadas, la incomprensión, deficientes procesos comunicativos, economía, infidelidad, consumo de cigarrillos, alcohol y otras drogas, maltrato en todas sus formas, entre otras, que dan como detonante disoluciones por mutuo consentimiento vía notarial y judicial, abandono por más de seis meses, falta de armonía de las dos partes, entre otras.
El matrimonio exige madurez, respeto a la relación y su cónyuge, un proceso en el cual dos voluntades se unen para formar una sola familia, una nueva hoguera, un nuevo hogar, con la base sólida que la felicidad se construye mutuamente, usted no puede ser feliz si su pareja no lo es, aprenda a escuchar para comprender y no para responder, porque al final del día, quien paga los platos rotos, son los hijos.
Hay que ser más inteligentes que eso, luche por su relación, no deje que el fantasma de la disolución los persiga, busque ayuda profesional si es el caso, la relaciones son dinámicas y generan conflictos, no existen las parejas 100% felices, es una falacia, solo en los cuentos se da el “vivieron felices para siempre”.
Construya una relación basada en prácticas asertivas, proactivas e incluso resilientes, siendo coherente entre lo que dice con lo que hace, demostrando su esfera socio-efectiva hacia su cónyuge con acciones y no solo con palabras. La mejor forma de decir es haciendo, su esposa e hijos lo valen, no aumente la tasa de divorcios. La relación implica respeto hacia uno mismo y su pareja, recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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