Divide y vencerás (Divide et impera) esta frase de incierta autoría, aunque atribuida al emperador y dictador romano Julio César, es el arma estratégica más poderosa empleada por los políticos para asumir el poder, la misma consiste en confrontar a unos contra otros, dividiendo a los colectivos para restarles peso ciudadano, o lanzándola a la sociedad en general encima de algún grupo en particular, ejemplos de estos sobran en el Ecuador, donde a medida que se acercan elecciones la osadía y la desvergüenza se incrementan.
Si observamos el panorama ecuatoriano es indiscutible la burla y el cinismo en los posibles presidenciales, enjuiciados, denunciados, terroristas, la mayoría afanosos defensores de corazones ardientes y manos limpias; la cosa es seria, y la estrategia se la aplica a raja tabla; el antifaz puede ser verde, azul o el color que deseen, indiscutible que para los corazones ardidos y las manos sucias, es difícil ocultarse, los hechos son de dominio público, aunque los ciegos seguidores defenderán a rasgas la idoneidad, el talento y la capacidad de estos genios de las tretas y la demagogia.
Si acaso creen que miento o exagero, cual es la diferencia entre la posible papeleta a las presidenciales en Ecuador y la que se empleó en Venezuela; en el país caribeño el dictador asomaba 13 veces, en el Ecuador aunque con distinto rostro es posible que el más recordado asome en la papeleta unas siete u ocho veces, claro con distinta máscara, pero con las mismas protervas intenciones, acaso no les parece extraño, tanto deseo enfermizo por regresar al poder, descaro es poco para esta clase de políticos, los llamaremos ¡los maestros del engaño!
Ecuatorianos recapacitemos, o veremos compatriotas desplazándose en el continente, como lo hicieron, lo hacen y lo harán los venezolanos, mientras no caiga Maduro.
Pablo Ortiz Muñoz
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