Criminalistas vs. groomers (o pederastas cibernéticos)

Ahora que nos encontramos en el mes dedicado a la conmemoración de la lucha de las mujeres, es preciso reconocer un mal casi desconocido (del que tal vez nadie quiera hablar), pero que genera efectos devastadores, que hieren terriblemente a la sociedad. Me refiero al grooming o acoso pederasta (tipificado de cierto modo en el COIP, pero no adquiere este vocablo específico), del cual los servidores de justicia, y criminalistas, ya estamos trabajando con herramientas jurídicas, para poder contrarrestar. En primer lugar, podemos definir al “grooming” como un término emanado de las ciencias criminales, que, designa la conducta punible, que tiene un adulto al falsear su identidad, y hacerse pasar por un menor de edad.

Comúnmente, lo realizan mediante un perfil falso, a través de redes sociales. Con fotografías de otra persona logran crear una identidad ficticia, con el objetivo de llegar a una finalidad sexual con los menores, que, tenebrosamente podrá variar entre el abuso, y la explotación sexual. Por ello resulta trascendental reconocer el perfil de estos criminales. Debe comprenderse de igual modo, este fenómeno se exterioriza en razón de la conducta antisocial de estos individuos que, no respetan los pactos sociales. Por múltiples circunstancias psicológicas, pueden percibirse una serie de patologías mentales que vuelven aún más devastadores a los “groomers”.

Es así como esto se ha vuelto una responsabilidad inherente de los estudiosos de las ciencias criminales, convertirnos en un “depredador de depredadores”, poniendo fin a estas conductas. Para ello, además, resulta enormemente importante la prevención desde el ámbito familiar, y la acción de políticas públicas encaminadas a eliminar este mal, que silenciosamente aqueja los pilares básicos de nuestra sociedad.

Rodrigo Monsalves

abogadocriminalista828@gmail.com

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