¿Cuánto tiempo es necesario para empezar a trabajar en obras declaradas como “prioritarias” en el cantón Loja? Honestidad, trabajo y austeridad. Esa fue la carta de presentación del actual alcalde de Loja, Franco Quezada, cuando asumió el poder.
Aquel 14 de mayo de 2023, muchos lojanos, aunados en fervor por días mejores, esperábamos que la gestión de la autoridad recién electa fuera buena; pues, cansados de lo mismo, se otorgó el beneficio de la duda al nuevo personero municipal.
No obstante, han pasado 10 meses, y ¿qué tenemos? El burgomaestre fue concejal en periodos pasados y, una de sus principales funciones, era fiscalizar una de las obras más importantes de la localidad: el proyecto Regenerar. Sin embargo, hoy tiene la responsabilidad de recibir esta obra que se encuentra en medio de cuestionamientos y, de la cual, no ha hecho ningún reparo. Asimismo, las vías del cantón se encuentran abandonadas a su suerte: basta con dirigirse hacia el barrio El Rosal o transitar por la avenida Santiago de las Montañas, para darse cuenta de que el alcalde no es capaz de ejecutar las sanciones correspondientes a la empresa que no ha cumplido con sus obligaciones en estos trabajos.
Finalmente, como si se tratara de burlescas decisiones, se colocó un letrero en la fachada de la edificación del Municipio de Loja que no guardaba armonía con la estructura de este y, como es la constante en esta administración, contrariaba la ordenanza sobre la señalética para edificios públicos, por lo que, en menos de 24 horas, se procedió a retirar el dantesco rótulo. En esto se resume la gestión de la autoridad: improvisación, disposiciones jocosas y dispendio. Si el alcalde no se levanta de la silla y empieza a comportarse como un verdadero gobernante, esta podría romperse.
David León Ortega
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