Lo que van a leer es algo insólito, nada ético y una mala práctica profesional que ha generado y está genera una perspectiva negativa hacia la abogacía.
Hace pocos días me enteré que una cierta persona, fue demandada ejecutivamente por falta de pago a una obligación contraída con la firma de un pagaré. El accionado para contestar la demanda acudió a un colega abogado, a quien le solicito que pida, a la parte acreedora, una reestructuración de la deuda con un plazo mayor, por cuanto no disponía del dinero para cancelar el crédito. Curiosamente y circunstancialmente me enteré que el jurista consultado, le manifestó: » …No, ese no es el camino, yo voy a interponer las acciones legales para que Usted no pague ese dinero, ya que el título que ha firmado no tiene validez jurídica…»
Inmoralidad, impudicia…. serían las palabras claves para adjetivar, patentizar y sugerir que está vieja y sucia forma de ejercer una profesión sea recogida por los legisladores para que le incluyan en el Código Orgánico Integral Penal COIP) para que sea sancionada con la mayor de las penas.
Jaime Guzmán R.
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