
En la lucha del Gobierno frente a la violencia, todos los ecuatorianos somos uno solo y como una sola fuerza debemos actuar frente a la inseguridad, a la corrupción y a la violencia.
Los dos últimos gobiernos, los más nefastos de la historia, han condenado al país y le han hecho retroceder probablemente decenas de años en todo sentido. Sistemáticamente las mafias fueron apoderándose de la relativa paz que aún quedaba, para tomar el control del Estado. Ahora lo controlan desde todas las esferas; se ha denunciado que altos generales trabajan para los emporios de la droga, políticos, jueces; etc. Desde esta óptica la guerra declarada por el Gobierno a los grupos declarados terroristas es aceptable y debe tener el apoyo unánime de los ecuatorianos.
Dentro de todo este fenómeno de violencia, lo que no se puede aceptar es que la carga económica que cuesta esta cruzada contra la delincuencia, se la carguen como siempre a los ciudadanos de a pie, a los que menos tienen, sobre los que siempre caen todas las medidas, todos los ajustes, todas las adversidades.
Mucho se ha debatido sobre el tema y los ecuatorianos debemos exigir que se cargue estos gastos a los morosos de impuestos con el Estado, que se cobre un porcentaje a la salida de divisas, a los grandes exportadores e importadores, a los extranjeros que brindan servicio de telefonía, aún en este país se subsidia a las mineras que nos envenenan el ambiente, pero a ellos no se carga ningún rubro.
Creemos que, si es que la lucha es a favor de los ecuatorianos, estos gastos deben ser compartidos por todos los ecuatorianos y no únicamente sobre los más desposeídos. Las clases privilegiadas siempre salen campantes y en las crisis, son quienes más ganan, ya tenemos el ejemplo del nefasto presidente que nos acaba de mal gobernar. No sería correcto que, a pretexto de la delincuencia, se siga condenando a muchos para favorecer a unos pocos.
Hever Sánchez Martínez
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