Política y responsabilidad

Como un hito del desarrollo social, los conceptos de democracia han crecido y las libertades se explayan a raíz de una corriente globalista que, a su vez, está a la par del desarrollo tecnológico. Este último nos da herramientas de vanguardia que nos permiten estar más conectados, más informados, y auto representados.

Partiendo desde esto último, una evaluación a la política y sus cambios resulta necesaria. Pues los conceptos de representatividad, los medios para alcanzar dignidades públicas, y la permanencia mediática cambian a una velocidad jamás antes vista. Obligando a una constante evolución y al análisis del medio para realizar proyecciones más complejas y menos precisas.

Siendo así, simplista y mediocre, la participación política de las nuevas generaciones, que buscan espacios no desde el intelecto, no desde el territorio y mucho menos desde las necesidades sociales, si no en el minuto de fama que les da las redes sociales. Hemos vuelto a una cultura política mesiánica donde perseguimos ideales utópicos y en su mayoría, creados. Ya no existe por tal, una brecha que separe la adolescencia de la adultez, más allá de aquella propia del tiempo, los adolescentes no solamente son sujetos creadores de contenido, expositores de closet o políticos en pañales. Son estos, quienes de cierta forma controlan la programación, y censuran aquello que consideran censurable. La responsabilidad deberá entonces ser prioritaria y enseñada con ahínco. Tacto social para que el contenido que circule no prostituya a la política a esferas elitistas, si no que sean estas herramientas de conexión social a la par con la capacidad de los jóvenes y sobre todo su responsabilidad creadores de buena política.

Darío Xavier Alejandro Ruiz

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