Crisis creciente

He escuchado y leído que nuestra ciudad, es una urbe saludable. Y lo es sin duda alguna, pues su clima y tranquilidad no puede ser mejor y recomendable para sanos y enfermos.

Pero, esta ciudad tan ensalzada, lamentablemente cuenta ni más ni menos con dos grandes ríos, el Malacatos y el Zamora, que se han constituido en inmensos focos de infección.

¡Increíble!, pero es la verdad. Sus dos riachuelos son una peligrosa y creciente fuente de contaminación, así como suena. Sus aguas son peligrosísimas. Una gran parte de las aguas residuales o servidas, que son el resultado de actividades cotidianas de las personas, van a parar a ellos, envenenando su H20.

Según varios estudios realizados se ha podido establecer, sin el menor atisbo de duda, la existencia de sustancias en descomposición y de grandes cantidades de infusorios y bacterias en el agua, los cuales han ocasionado casos graves de muchas enfermedades.

Para reparar esta anormalidad, un grupo de profesionales bien intencionados, capaces, expertos…, presididos por Alfonso Coronel, Augusto Bustamante, Alfonso Novillo y otros, han planteado algunas alternativas en la búsqueda de soluciones y sobre todo han exigido a  las autoridades locales y nacionales que hagan conocer al pueblo del peligro del problema, pero lamentablemente no han sido escuchadas.

Por eso, ante la gravedad del caso, quiéranlo o no las actuales autoridades lojanas tendrán que buscar una solución. Y es que un asunto tan importante y delicado, por nada del mundo, no puede ser descuidado. Todos estaremos detrás de ustedes como un solo hombre. Eso nada más.

Jaime A. Guzmán R.

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