No se ofendan

La vida es demasiado bella como para desperdiciarla en intentar caerle bien a todo el mundo. Dar a los demás la potestad de tener el poder de influir en tu estado de ánimo o en tu autopercepción, es un suicido en diferido. Haz lo que quieras, como quieras, con quien quieras, cuando quieras y por la razón que quieras. Al que le pique, que se rasque.

Disfruta, defiende la causa que desees, vota a quien te parezca mejor, vete a tomar café a donde quieras, compra la ropa donde te dé la gana, haz las «reflexiones mamadoras» que consideres oportunas y siéntete guapo cuando te digan «mi amor» en el mercado. Porque tú y solo tú debes ser dueño de tus pensamientos y emociones.

Si alguien se ofende con lo que dices, es su problema, si se ofende con tus preferencias, es su problema, si se ofende por lo que defiendes, es su problema… Tú eliges si te ofendes, es tu poder, no el del otro. Si alguien te insulta o intenta ofenderte de alguna manera, dale un abrazo, dile que le amas y pregúntale qué problema tiene, en qué le puedes ayudar. Porque es evidente que aquel que intenta hacer daño a otro tiene serias carencias psicoafectivas, sociales y educacionales. Y tienen esas carencias por su experiencia de vida, por sus decisiones o por algún trastorno sin diagnosticar. Aunque también hay gente que es simplemente basura. No se ofendan, o si, me da igual. Os amo. Un abrazo.

Victoriano Suárez Álvarez

victorianobenigno@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *