Separarse o continuar juntos

La decisión de vivir en pareja es uno de los pasos más importantes que damos las personas, pero que sucede cuando una pareja llega a un grado de deterioro tal que su único camino es la disolución; el respeto no existe, ni la admiración por su cónyuge, ni siquiera un ápice de cariño, peor amor, es ahí donde la separación es el mejor camino.

Cuando se deja de ser uno y se piensa y actúa por separado el camino se vuelve pedregoso y cuesta arriba para quien aún ama a su pareja, pues el deseo de separarse es tal que no quedan muchas opciones. No hay peor mendigo que aquel que mendiga amor, es necesario mantener su amor propio y aceptar que la ruptura es obligada.

Por otra parte, existen parejas que no quieren aceptar el hecho de la disolución, sea por motivos afectivos, económicos, familiares e incluso de los hijos, pero recuerden que ellos son el lazo que unen a la pareja, no la cadena que los ata. Valdría la pena peguntarnos, ¿dónde hacemos más daño a nuestros hijos, dentro o fuera del hogar? Si la respuesta es dentro, la respuesta frente a la separación es más que obvia. Cuando se busca la disolución porque existe una tercera persona, debemos recordar que nuestra pareja nos entregó los mejores años de su vida y que debería ser analizada muy seriamente la separación. A los hijos no hay que involucrarlos en los problemas de su relación de pareja, no los crucifique, no niegue la visita del padre o madre, no llene la cabeza con infamias y mentiras que no los quieren, es usted quien se separa de él o ella, no se divorcia de sus maravillosos hijos, ellos siempre necesitarán de su padre o madre. Recuerden es su decisión ser felices.

Francisco Herrera Burgos

gruposar16@gmail.com

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