La transfiguración del debate

El debate, en la definición más sencilla, tiene como finalidad llegar a conclusiones positivas o convencer al adversario o al pueblo que las ideas y propuestas son las más acertadas a la hora de valorar un camino, una solución o política pública en general. En resumen, debatir es una técnica de comunicación que nos permite confrontar ideas u opiniones contrapuestas sobre un tema o problemática determinada; lo contrario se identifica con lo que afirma Ayn Rand: […] “La ambición de poder es una mala hierba que solo crece en el solar abandonado de una mente vacía” […] y en el tablero político ecuatoriano hay muchos con esas características.

Los debates en el Ecuador, carecen de objetivos y por ello su desarrollo es un fiasco que termina en un show mediático, pues solo resuelve un fin… cumplir con la norma establecida. Primera y única pregunta: ¿usted puede dar a conocer en un minuto: ¿cómo, cuándo y con qué desarrollará toda una política económica, de seguridad o comercio exterior?; ¿en 15 segundos usted puede confrontar esas políticas?  Todos vamos a coincidir en un NO rotundo, pues lo que hemos presenciado es una retórica de muletillas o promesas sin fundamento, o peor aún, la denostación de unos contra otros. Dice Aldous Huxley: […] “Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje” […] Y el pueblo siempre ha creído y se ha esperanzado en esas pomposas promesas incumplidas. El pueblo desea saber cómo dejará atrás el miedo, el terror del sistema narco delictivo en el que nos han involucrado; que los niños vayan a sus escuelas a aprender no a vivir en la zozobra de saberse amenazados por la droga y la delincuencia común; que los trabajadores puedan ir y regresar de sus trabajos con la certeza de llegar felices a sus hogares; que puedan encontrar empleo, salud y una buena calidad de vida. Ese debe ser el pensamiento del político serio, honesto y leal; no obstante, lo que vimos en el debate es parecido o peor de lo que manifiesta George Bernard: […] “La política es el paraíso de los charlatanes” […] Para que esto cambie les deseamos: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                      

leninbpaladines@hotmail.com

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