La zanahoria y el burro

Con la muerte cruzada, se aproximan elecciones, y ya se puede ver algunos candidatos presidenciales con orejas largas, ofrecer zanahorias, y sus seguidores aplaudirlo. Lo malo, es que lo único largo de varios candidatos presidenciales, son sus orejas y sus malas intenciones. Pues como en el ejemplo del burro, muchas veces los candidatos presidenciales, suelen ofrecer zanahorias a la sociedad, y que para comérselas, la persigan y lleven consigo grandes cargas; cuando con las decisiones que hemos tomado (electoralmente) queda claro, que lo que necesitamos, es que dejemos de ser burros.

Para la sociedad, muchas veces no importa si la zanahoria está podrida, lo único que quieren es que sea solo para ellos y no para los demás. Es más, quieren ser acumuladores de zanahorias, sin importar que, por su mal estado, ni se las vayan a comer.

Varios candidatos en cambio compiten por ver quién tiene las orejas más largas, y por diferenciarse de otros, diciendo ser los salvadores y tener zanahoria para todos. La mayoría de las veces, fundamentan sus campañas, hasta sin ofrecer zanahorias, les es suficiente hablar mal de las orejas de otros, subirse en un scooter o ponerse zapatos de algún color llamativo.

Lo peor de todo, es que cuando ganan, como tienen las orejas largas, suelen ser los primeros en comerse la zanahoria que ofrecieron, aunque la carga pesada la llevaron otros. Dejemos de seguir zanahorias y alivianemos nuestra carga para que otros se dejen de aprovechar.

Santiago Ochoa Moreno

wsochoa@utpl.edu.ec

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