En una primera lectura podemos establecer que las identidades políticas se relacionan a través de una lucha para transformar la realidad política a su voluntad. En la medida en que existen diversos sujetos políticos -identidades opuestas-, estos se interpelarán en el espacio público, re-identificándose mutuamente y resignificando el espacio político.
Las identidades contrahegemónicas son construcciones que siguen bajo la condición de otredad y tensionan lo que comprendemos por contenido y espacio político, contribuyendo como nuevos desafíos y espacios para nuestra propia identidad política colectiva. Pero lejos de estas definiciones que pueden ser complejas, están las definiciones de los políticos de turno, para ellos esta lucha de contrarios o lucha de ideas, se traduce en la lucha de intereses, de acomodos y relaciones directas entre el poder y la dominación de la conciencia popular.
En nuestro país, la ley no es para todos, es patrimonio del pueblo que a raja tabla debe cumplirla; pues, los políticos tienen otro visión e interpretación de la Ley; por ejemplo, para el Asambleísta Nacional Salvador Quizhpe, el concepto de ley, juez, juicio, sentencia o juridicidad, está fuera de su diccionario politiquero. Y lo fundamento de la siguiente manera: el referido asambleísta de viva voz dice: […] “nosotros hace un mes en un consejo político ya decidimos votar por la censura del Presidente” […] Un estudiante de derecho se preguntará: ¿cómo un juzgador puede adelantar criterio o emitir una sentencia antes de que se desarrolle el juicio? Pues de estos jueces hay por cientos, en lo político o en la justicia ordinaria.
Esta es la verdadera identidad política de nuestros asambleístas, por ello, recordemos a Boris Marshalov: […] “El congreso es tan extraño. Un hombre se pone a hablar y no dice nada. Nadie le escucha, y después todo el mundo está en desacuerdo” […] Lamentablemente la política se ha vuelto, sorda, muda, clientelar y mafiosa. Solo se escuchan sonidos crujientes del vil metal y no piezas oratorias que construyan democracia; para que esto cambie les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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