Cuando la sociedad tiende al fracaso

Hablar de política y sociedad en Latinoamérica, si se las observa desde la acción, resulta complicado, los hechos así lo demuestran, y lo he expuesto en algunas ocasiones, América nació enferma y enferma a de morir, desde México hasta la Patagonia, no ha cambiado en nada, “El látigo español” y “El resentimiento social” no han roto el cordón umbilical a lo largo del tiempo; mientras la viveza criolla y los malos hábitos, producto del mestizaje se han perfeccionado y han evolucionado, al extremo de afirmar que los ladrones y maleantes que llegaron hace 531 al nuevo continente, sembraron muy bien su semilla, incidiendo y formulando alianzas, incluso con los mal llamados estratos sociales altos, en detrimento de la clase media y los estratos bajos.

Tan simple resulta afirmar esto, que en la actualidad no se puede esperar nada de la sociedad, ya sea en las altas esferas, como en las bajas, delincuentes hay ricos, como hay pobres, incluso al extremo de influir en la clase media, espero no equivocarme, aunque la afirmación ya es popular, si el presidente, ministro, asambleísta, alcalde, prefecto, etc., roban, porque no sumarse afirman.

Por un lado, el rico y el político tienen poder, y a su favor la institucionalidad, corrupta e incompetente, incapaz de responder ante la colectividad, fácil de sobornar y carente de conciencia; por el otro lado, los denominados “pobres” (entre comillas) para unas cosas, pero astutos para otras, manipulables y serviles, frente a las migajas, por ignorancia o por estupidez, donde la educación y los secuaces que la han manejado son responsables directos de lo que observan como común; y, por supuesto, la clase media, impávidos, cómodos y cómplices, con su silencio absurdo, su codicia por poder o acomodos personales y su absurdo temor a enfrentar lo establecido.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com

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