El desarrollo fenomenal de la ciencia y la tecnología han dado por fruto una nueva civilización. La primera de ellas, nos ayuda, entre otras cosas, a organizamos mejor y aprender. En tanto que la segunda, ha logrado métodos que nos permiten vivir más tiempo y mejorar nuestra salud.
Pero, desafortunadamente, en nuestro tiempo, los grandes adelantos tienen sus desventajas. Por todas partes se sigue incrementando la delincuencia y la violencia. Es inexplicable palpar como esta dificultad impacta en la reducción del crecimiento económico y en el incremento de la pobreza.
Sin duda, existen leyes que rigen esta materia. Sin embargo, ha sido imposible enfrentarse e impedir el crecimiento de dicho problema que está dando lugar a uno de las contrariedades sociales más graves de la época actual.
En una generación en la cual la población va camino al abismo y en razón de que dicho inconveniente está vinculado estrechamente a la escasa educación, al bajo nivel económico y a la disfuncionalidad familiar, la única alternativa es empezar trabajar en la erradicación de este mal- con la ayuda de todos- en un nuevo plan y programa preventivo que sea capaz de hacernos crecer física, intelectual, solidaria, caritativa, ética y sobre todo y ante todo que nos enseñe a luchar por la justicia y los ideales colectivos.
La polémica implementación de la pena de muerte que sustentan algunas personas, no podrá funcionar, si no hay una eficiente y eficaz administración de la justica. Ese es el gran reto.
Jaime A, Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es