No voy a romper lanzas contra las redes sociales. Siempre he pensado, de manera general, que los instrumentos por sí mismos no son ni buenos ni malos, moralmente hablando: un cuchillo puede ser utilizado para mondar un fruto, así como para asesinar a una persona.
Es, más bien, la mala utilización que se hace de estas redes lo que las convierten en peligrosas. Por eso, es necesario que sepamos utilizarlas para el bien y que eduquemos a los niños y jóvenes para que no se dejen llevar por acciones que, a veces, llegan a atentar contra sus propias vidas.
Un reto propalado por las redes puede resultar un incentivo para mejorar o para aprender algo bueno. Sin embargo, no siempre es así. Hoy me voy a referir a un reto que se ha extendido en Méjico y en donde ha habido ya algunos casos de intoxicaciones. El “reto clonazepam” de Tik Tok consiste en lo siguiente: después de que tome una o más tabletas de dicho medicamento, se le propone al joven aguantar la mayor cantidad de tiempo posible sin dormirse.
Este medicamento puede adquirirse sin receta médica. Sirve para casos de problemas de ansiedad, convulsiones, epilepsia, ataques de pánico o insomnio. Y, como puede crear dependencia, es necesaria la supervisión médica. Se puede llegar a un coma en caso de una sobredosis.
Tik Tok es una red social muy atractiva. Uno puede pasar varias horas viéndola y no se siente el paso del tiempo. Y las restricciones que tiene son fáciles de eludirlas, por lo que se vuelve peligrosa si los padres no cuidan de sus hijos.
En estas condiciones, el reto clonazepam se suma a una serie de retos que han llevado a muchos miles de jóvenes a una lamentable muerte. Ya está en Méjico, y las redes sociales avanzan rápidamente a otros países. Las prevenciones pueden salvar vidas, así que hagamos viral este hecho.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
cecorrea4@gmail.com