Del gobierno y el movimiento Guevarista

Para que un gobierno tenga gobernabilidad necesita tres cosas: amigos, rivales y enemigos. Los amigos son las alianzas más fuertes con las que se puede contar. Los rivales son fuerzas que persiguen el mismo objetivo que el gobierno, pero que difieren en los métodos. La figura del enemigo puede que sea la más importante, pues es la razón de ser de las políticas, alianzas y rivalidades del gobierno. Es el objetivo en común bajo el cual se justifican sus acciones.

Guillermo Lasso ha fracasado en hacer amigos políticos, su legitimidad descansa en fuerzas de choque como militares y policías. Puede que tenga algunos rivales en las derechas más clásicas como el PSC, pero en gran medida nadie puede ver cuál es el objetivo que Lasso persigue. El gobierno del encuentro se ha hecho de muchos enemigos, pero necesita desesperadamente uno a quien culpar de todo, que justifique su ineptitud y que sirva como desfogue de frustración civil. Ya fracasó en intentar hacer esta figura con el correísmo, indígenas e incluso el mismo PSC. Ante esto entra el Movimiento Guevarista, como era de esperar, movimiento de izquierda.

Ocho personas fueron detenidas por “presunta delincuencia organizada y reclutamientos guerrilleros” ¿Alguien sabía que hay guerrillas en Ecuador? Pues habrá que confiar en las mismas personas que estaban de fiesta mientras había masacres en las cárceles, en las fuerzas del orden que les roban 150 pistolas, que instalan un radar para combatir el narcotráfico y se daña a los pocos días, que no pudieron retener a un criminal en el mismísimo ministerio de defensa. Hay que creerles a ellos que hay guerrilleros en Ecuador y que esto no se trata de un caso de persecución a un movimiento social.  

Alex Samaniego

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