Los agricultores están en la indefensión total. No hay una política pública de reactivación y fomento de la producción nacional que sostenga el empleo y garantice la soberanía alimentaria. Aquello se refleja en la ausencia de estrategias de financiamiento, mejora de la productividad y comercialización de la producción agropecuaria nacional. Las tasas de interés de usura, el precio oneroso de la tecnología y la mano de obra cualificada escasa causan baja productividad, pérdida de empleo, aumento de la inflación y descapitalización del sector agropecuario nacional.
El abandono del sector agropecuario por parte del Gobierno Nacional no es culpa de los ministros del ramo o de los mandos intermedios del Ejecutivo. La descapitalización del sector agropecuario responde a la lógica de pensamiento económico «laissez faire, laissez passer», del presidente Guillermo Lasso; es decir, la política del dejar hacer, dejar pasar. Estas políticas empleadas en el gobierno de Osvaldo Hurtado descapitalizaron al sector agropecuario y empobrecieron a las familias ecuatorianas en favor de los grandes importadores rentistas del país.
En esta absurda lógica, el presidente Guillermo Lasso en plena temporada de cosecha de la producción de maíz autoriza a Pronaca la importación de 15 mil TM de maíz, 5 mil TM a una empresa llamada Liris y otras 30 mil TM de maíz que se encuentran en proceso de importación.
Las consecuencias serán devastadoras para la economía y finanzas de los agricultores; difícilmente podrán competir con la producción de maíz subsidiada importada de Estados Unidos. Por tanto, es urgente definir una política de subsidios agrícolas y precios de sustentación del maíz, caso contrario los campos terminarán abandonados y las ciudades rodeadas de cinturones de miseria.
Yubor Santín Guerrero