Los buenos hábitos

Conocer el bien no implica necesariamente hacer el bien. Para realizar cambios no basta con saber algo, debes practicarlo sin cesar. No basta hacer algo a veces, la clave es practicar todos los días. La repetición es clave: Cuando haces algo una y otra vez tus vías neuronales cambian. En el proceso es vital la autoconfianza que se parece un poco al agua que corre por las tuberías de tu casa o tu apartamento. Quizá no conozcas todos los detalles de cómo funciona o de dónde viene, pero es penosamente obvio cuando no hay. Al igual que cuando te cortan el agua, la falta de confianza en ti mismo tiene un enorme impacto negativo en tu salud y estilo de vida. La autoconfianza suele nacer de una firme autoestima y se identifica con la fe en ti mismo que lleva a la “autoeficacia”. Es la sólida creencia en tu capacidad de poder lograr ciertas tareas específicas y lograrlo. Si crees que eres capaz de ganar en el deporte o el trabajo, entonces tienes una autoeficacia alta. La gente con poca autoeficacia se esfuerza menos en una tarea si no cree que podrá cumplirla, lo cual aumenta la probabilidad de fracaso. Muchas investigaciones sobre el fracaso muestran algo interesante sobre las personas con más éxito: Ya sea en los negocios, en el arte o la ciencia, son los seres que han fracasado más veces, pero han sabido confiar y perseverar. Los buenos hábitos se afianzan con base en buenas experiencias, en triunfos o fracasos bien asumidos.

Marco A. González N.

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