Meta la mano señor Presidente. ¡Métala nomás!

Señor Lasso, yo voté por usted y lo volvería a hacer, porque vi a un hombre sano, sabio, empresario, hombre digno de ser llamado a la presidencia de este “rico-pobre” país llamado Ecuador. Aún veo esas propiedades, pero… Pero, como que el poder lo adormeció. ¡Despierte señor!  Despierte y meta la mano, su miedo de interferir en otras funciones del estado, no interfiera, pero meta la mano. Meta la mano como un llamado de atención a las instituciones que dan cabida a esta bancarrota política, moral, jurídica. Señor Lasso, viendo bien las cosas, esa metida no es tal metida de mano ni de nada, es su obligación de enderezar los entuertos de la viveza criolla, del caudillismo narcodelictivo en el que ha caído las tierras del antiguo Reino de Quito.

Señor Lasso, en sus manos están las riendas de este brioso alazán que necesita de un jinete valiente, sabio, patriota, para no desbocarse en la carrera diaria.

Meta la mano, encontrará ratas y lagartos que al ser descubiertos se convertirán en perseguidos políticos para luego pasar a la gloria gracias a los entuertos de la justicia y de haber compartido unos cuantos ‘billusos’ de esos verdes del imperio.

Ánimo señor Presidente, usted es de coraje, lo ha demostrado en su vida privada, demuéstrelo en el cargo que lo buscó pidiendo a los ecuatorianos su confianza.

Al pan pan y al vino vino. Así señor Presidente Constitucional del Ecuador, en este lodazal de corrupción, hace falta un estadista que sacrificando su futuro político nos redima, que olvidándose del medio atroz de la narcopolítica levante su voz y su puño, sea la vanguardia para que el pueblo le respalde en cualquier campo de batalla. Señor Presidente, “La patria no es la tierra. Los hombres que la tierra nutre son la patria”.

Jaime Vinicio Meneses Aguirre