Cambios de estéticas en la televisión

Una de las modificaciones que se destacó al inicio de la pandemia de la Covid-19 fue la naturalidad de las personas frente a las cámaras. La necesidad de comunicarse derivó en el uso progresivo de aplicaciones de videollamadas, en el desarrollo autodidacta de competencias y en el cambio de estéticas en el audiovisual, entre otras transiciones.

Los grandes decorados, los escenarios con público, los ángulos de fotografía, los elegantes atuendos de los anfitriones que se presentan en las pantallas y, particularmente, los técnicos y encargados de servicios fueron reemplazados por computadoras y conexiones en línea. Los espectadores recibieron imágenes y narraciones integradas por pequeños cuadros, entre interlocutores que hablaban desde sus domicilios, sin mediar distancias y sin los rostros pulidos por maquillajes.

La televisión en pandemia acercó a sus públicos, se humanizó al revelar que aquellos que trabajan en estudios y cabinas de edición viven igual que las mayorías, que en sus hogares también deben ubicar espacios para dialogar, que los ruidos del entorno interfieren, y un etcétera de sucesos. La televisión evidenció que sobre las formas están las personas, que en tanto se atiendan sus demandas se descubrirán los caminos a seguir para sostener al medio de comunicación, incluso frente a las alternativas e influencers en Internet.

Hoy que gradualmente se retoman actividades presenciales se buscan equilibrios para tomar lo mejor de las prácticas establecidas en los confinamientos, para que los contenidos de la televisión, abierta y digital, involucren a los ciudadanos, les den cabida para mostrarse y verse auténticos. La televisión que emerge se muestra cercana y con acento local.

Abel Suing

abelsuing@gmail.com