Cuando nos graduamos de la universidad, la mayoría esperamos conseguir un empleo y cuando iniciamos la desafiante travesía de adentrarnos en el mercado laboral, un requisito indispensable, que aparece como una gran muralla, es la experiencia laboral.
Pero, siendo recién graduados, ¿cómo se atraviesa esa muralla?
Me gradué hace pocos meses y mientras trataba de encontrar un empleo, buscaba también una respuesta a esa interrogante y he llegado a una conclusión: gran parte de ese requisito recae en los prejuicios que están asentados en la base de nuestra sociedad.
Ser joven y recién graduado es la peor combinación a la hora de buscar empleo en Ecuador. No importa las actividades extracurriculares en las que te hayas vinculado siendo estudiante, las pasantías que hayas realizado o los méritos que te hayan otorgado.
Todo eso se invalida si al final has conseguido el título, pero “eres muy joven” o “no tienes experiencia laboral real”. Esos prejuicios existen en nuestro país, configuran las decisiones y continúan alimentando un sistema que, para la gran mayoría, claramente no está funcionando.
Así que, para todos los jóvenes graduados y para todos los empleadores que alguna vez hayan tomado decisiones en función a esas variables, este mensaje es para ustedes. No tener experiencia laboral remunerada no es un limitante a nuestros conocimientos, habilidades y capacidades. No dejemos ni por un segundo que nos hagan dudar de nuestro valor ni de nuestras ganas de comernos el mundo. Somos más que un número.
Somos más que un requisito. Somos capaces. Somos audaces. Somos soñadores y vemos el mundo de forma diferente. Nuestro momento llegará porque somos las personas que van a cambiar el sistema.
Milenny Soto Alvarado
mjsotoal@gmail.com