Por diálogos con los privados de libertad

De forma recurrente se conocen de problemas de inseguridad en las cárceles del Ecuador, ayer, 3 de abril de 2022, ocurrió el último incidente que dejó personas fallecidas y una estela de consecuencias en la sociedad.

Los medios de comunicación buscan, reportan y exponen las posibles causas de la crisis carcelaria, incluso con riesgos para los periodistas que se acercan a los “feudos” criminales, sin embargo, las respuestas de las autoridades no disminuyen las funestas consecuencias de hechos que seguramente involucran a cientos de personas que por diversos motivos están comprometidas en los delitos.

Los temores son grandes y la ausencia de diálogos retrasa el inicio de las soluciones. Así como a los encargados de las prisiones y a los políticos en funciones se los escucha, debería darse la palabra a los privados de libertad. Tal vez los prisioneros no tengan potestad para usar los micrófonos y salir en la televisión, pero tienen el derecho a la libertad de expresión y la legitimidad para intervenir en develar claves que lleven a una convivencia racional en los centros de detención.

Aunque se conoce que la baja cobertura y calidad educativa unida a una desigual distribución de la riqueza inciden en los orígenes estructurales de la violencia poco se podrá avanzar sin resolver las dificultades urgentes e inmediatas de las prisiones.

Sin más rémora, en las instancias de seguridad pública debería escucharse a los privados de libertad, como lo hacen los medios de comunicación, para interiorizar los mensajes, reconocer los excesos de lado y lado, y de este modo evitar la espiral de crímenes.   

Abel Suing

abelsuing@gmail.com