¿Al presidente? No, no tiene la aceptación para aguantar unas nuevas presidenciales, excepto que prefiera pocos meses para realmente tener la oportunidad de implementar su plan de gobierno y no tener años con fricción institucional. Según la encuestadora Perfiles de Opinión la popularidad del Presidente Lasso ha descendido en un 40 por ciento hasta ubicarse en los márgenes del 20 por ciento.
¿A la asamblea? Como institución no, cada vez es más desprestigiada, pero por el capital humano que acaba ahí, gente con poca comprensión lectora, acusada de tener lujos, diezmos, casos de corrupción, de gestión de cargos, o por último que se dan a conocer por acusaciones, pero no por trabajo. Con una nueva elección, la misma clase política mediocre supervive en pocos meses, y la función legislativa seguirá en picada. 14% aceptación tiene.
¿A la ciudadanía? no, porque cada vez tiene más desafección por la política y por las instituciones, lo que es gravísimo, puesto que renace la necesidad de volver a buscar el líder, el mesías, y a repetir la historia,
La muerte cruzada con la misma clase política no sirve de nada, es intentar hacer las cosas diferentes con la misma materia prima. La mediocridad de la clase política no desaparecerá en pocos meses hasta que vengan las siguientes elecciones. La prevalencia de partidos políticos de alquiler, no desaparecerá en pocos meses, solo se adaptarán al mejor postor.
¿Qué hacer? Se debe empoderar a la gente para que participe en todos los procesos políticos buscando mecanismos de incentivo-castigo. Desafiar la democracia representativa e implementar democracias digitales. Desafiar la estructura centralista del estado, y generar democracias más cercanas. Se debe generar un nuevo pacto social, no podemos seguir viviendo a elección, a cada 4 años, a cada receta que se nos presenta caso contrario seguimos en una democracia miope.
Pablo Ruiz Aguirre
pabloruizaguirre@gmail.com