Hasta cuando entenderemos, que solo cuando nos amemos a nosotros mismo, podremos tener mejores sentimientos para con los demás; porque al amarnos nos conocemos, sabemos quiénes y cómo somos, aprendemos a aceptarnos, valorarnos, escucharnos y a respetarnos con todos los defectos que traemos sin condicionarnos;
“Me amo por todas las veces que nadie me amo, me respeto por todas las veces que nadie me respeto, me acepto por todas las veces que la gente me juzgo, me abrazo por todos los abrazos que me faltaron, me beso por todos los besos que no me dieron, me apoyo por tantos duros momentos que estuve a sol@, me levanto por las tantas veces que caí, me aplaudo porque me levante y sonrió por las tantas veces que llore. Pero sobre todo me perdono por haber creído, que todo lo que necesitaba estaba fuera, ahora sé que no es así que en mi estaba ese amor, el respeto, esa aceptación, los abrazo, ese beso, el apoyo que siempre me levanto y el aplauso de mis propias manos para devolverme la sonrisa; que a quien más necesito es a mí mismo, aunque haya tardado en darme cuenta. Hoy he vuelto a casa, estoy en mí, he regresado a mí, vivo para mí, creo en mí, hoy me amo a mí”.
Solo entonces y ya con conocimiento de causa, podremos ofrecer amor, respeto, valoración, confianza etc. al prójimo. Por desgracia muchos de nosotros, siempre estamos posponiéndonos por cualquier razón, para no volver a casa.
Talía Guerrero Aguirre
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