Con gran algarabía, sin restricciones de ninguna índole, el pueblo ecuatoriano celebró las festividades de carnaval, con gran afluencia en todos los lugares turísticos del Ecuador y, evidentes aglomeraciones. Han transcurrido quince días y cualquier sospecha de rebrote del covid 19 ha sido descartado. Sin dudas, la responsable aplicación de las vacunas ha salvaguardado la salud de la gente. En esta parte, todo está bien.
Con enorme satisfacción, luego de dos años, el 14 de marzo se volvió a la asistencia presencial para los niños y adolescentes de todos los centros educativos del país, en un 100%, con lo que se diría que hemos vuelto a la normalidad. Claro, se siguen manejando las normas de bioseguridad.
Es importante la reactivación de la economía del país, con un turismo que crece, la exportación va por buen camino, y con actividades comerciales en pleno auge.
Pero, molesta al común de los ecuatorianos, observar cómo la Asamblea, organismo llamado a propiciar una buena funcionalidad del Estado a través de la gestación de leyes sensatas y con sentido común, se enfrascan en discusiones baladíes en las que los afanes partidistas obnubilan a sus actores en deterioro de los intereses del país. Aquello de las 268 amnistías, ajenas a las motivaciones que dispone la Constitución, es una VERGÚENZA. La actuación de los miembros del CPCCS es un bochorno.
El clima que arrecia con violencia y destrucción en varias provincias del Ecuador, con episodios trágicos que todos lamentamos: el deslave de La Gasca en Quito, las vías y sembríos destruidos en la costa y algunas localidades de la sierra, incluyendo en Loja, en donde el aguacero del martes 15 fue aterrador, con una víctima mortal.
Y lo peor, que una nueva variante, llamada BA2 que es sublinaje de ómicron empieza a preocupar al mundo. En Ecuador ya hay algunos casos. Sigámonos cuidando y usando la mascarilla como únicas medidas de precaución. El covid, todavía tiene vigencia.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com