Como se maneja la desgracia de la lluvia se suele manejar el municipio

Hace un año llovió así en Loja y no estábamos preparados, los ríos se desbordaron y no teníamos planificación. Hoy lo dudo igual. Lo más seguro, y espero equivocarme, es que nuevamente nos quedemos sin agua como ya es costumbre, porque la planificación aquí es un fantasma y más bien la regla es el parche y la reacción.

En pleno siglo XXI saber que al llover una ciudad va a colapsar en todo sentido, en alcantarillas, en infraestructura, en movilidad, hasta en la pérdida de vidas humanas, solo denota lo retrasado que estamos en ser realmente una ciudad decente. Lo que sucede en Loja con las lluvias, es lo mismo que pasa con varios problemas que tiene la ciudad. Por ejemplo, cada año se debe pagar la patente, largas filas se ven fuera del municipio, viene la queja, luego el típico discurso de que todo se va a digitalizar, no se hace nada, no se previene a lo que vendrá al siguiente año, y el siguiente año vuelve a pasar exactamente lo mismo. Es decir, lo que se repite no es una buena gestión, sino la ineficiencia que se clarifica cuando una desgracia pasa o cuando una queja aparece.

Si bien es cierto, el político no es todólogo, es decir, no puede saber de todo, sino un tomador de decisiones a partir de la mejor información que tenga ¿de quién? de los expertos como ingenieros civiles, expertos en el manejo de aguas, por ejemplo, en el caso del agua que ofrezcan soluciones para materializarlas, esto no es lo que sucede con los políticos que particularmente hemos tenido.

Esto es lo que debemos buscar en una administración pública, no la improvisación o la popularidad. No merecemos menos. Hay que pasar de la política del salvador todopoderoso que todo lo sabe y por ende no sabe nada y hace cualquier cosa a la política de equipos con conocimiento para tomar decisiones sabias. En Loja podemos dar ese ejemplo. Sé que sí.

Pablo Ruiz Aguirre

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