Con la grave crisis de representatividad política que tenemos en nuestra ciudad y el hartazgo de los lojanos por la vieja forma de hacer política; nos surgen preguntas que al parecer tiene un último suspiro de esperanza: ¿Es posible un verdadero cambio? ¿Lograremos los lojanos esta vez enterrar a todos los que han venido aprovechándose o se repetirá la misma historia interminable de tolerar algo peor o igual que la corrupción, la soberbia de esta clase política que se creen que son los dueños de Loja y que solo ellos pueden, dejándonos impávidos sin hacer nada observando como nos condenan a vivir en las mismas condiciones pasadas sin que nada cambie?
Hay un grupo de políticos que ha manejado esta ciudad por varias décadas y que han hecho de la política su modus operandi y vivendi, por lo tanto, se aferran con todo lo que les queda para negarnos toda posibilidad de construir un nuevo cambio para nuestra ciudad y provincia de Loja. Sosteniendo de que esta vez será diferente y comúnmente con las mismas prácticas, incorporando a nuevas figuras políticas, haciéndonos creer que son los jóvenes quienes serán los que tomen las riendas de este nuevo cambio, mientras ellos mueven los hilos de la corrupción por detrás.
Hoy, con ese cansancio de los mismos de siempre, existirá un vacío de poder que podría ser aprovechado por esas nuevas figuras políticas improvisadas, pero igual de corruptas y con las mismas “habilidades” que sus mentores, tenemos que tener cuidado. Un cambio a corto plazo es casi imposible, pero sí que podemos empezar a construir un nuevo proyecto con una base que se organice desde la sociedad civil para preparar nuevos cuadros a largo plazo. Pero esto dependerá de dar el primer paso, quizás el más importante, enterrar a la vieja política y mandarlos a sus casas.
Han pasado varias décadas y la vieja política sigue con nosotros. ¿Hasta cuándo?
Christian Guamán Oliveros
Twitter: @Christian19ago