Como un regalo de la naturaleza se ha recibido el segundo florecimiento de los guayacanes que de manera consecutiva se produce en Cazaderos, parroquia rural del cantón Zapotillo. Normalmente este fenómeno ocurre una vez año como una especie de bienvenida al invierno.
El primer florecimiento ya se vivió en la zona de Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos en diciembre del año anterior, donde las 40 mil hectáreas de guayacanes se tiñeron de amarrillo lo que atrajo a miles de turistas que llegaron a disfrutar de esta belleza natural.
El nuevo florecimiento que se vive ahora en esta zona geográfica, especialmente en la parroquia Cazaderos, ha sido calificado como insólito porque es la primera vez que los guayacanes florecen en menos de tres meses, pues la tradición es una vez al año con el aparecimiento de las primeras lluvias de diciembre o enero.
Aprovechando el ‘milagro’ de la naturaleza, las autoridades de los GAD Municipal de Zapotillo y Parroquial de Cazaderos iniciaron una campaña publicitaria para promocionar el nuevo florecimiento y con ello lograr la visita de un gran número de personas de diferentes partes del país a esta zona geográfica, cuya economía depende en gran de medida de los ingresos que genera el turismo.
El bosque de guayacanes que existe en las tres parroquias zapotillanas es el más grande del planeta, lo que lo vuele atractivo para el turismo. Estos árboles florecen luego de tres años cuando alcanzan la vida adulta, miden hasta 20 metros de altura y cuentan con un ciclo de vida de 50 a 100 años. Al terminar el florecimiento, los pétalos caen al suelo y forman una especie de alfombra con un amarillo intenso, lo cual impresiona a propios y extraños.
El florecimiento de los guayacanes, un espectáculo sinigual que permite a los turistas disfrutar de la naturaleza y vivir esta experiencia única.
César Sandoya Valdiviezo
@SandoyaC