Más allá de lo que implica la conmemoración del 08 de Marzo, declarado como el Día Internacional de la Mujer y debido a los hechos trágicos que se recuerdan, ésta fecha sirve para reivindicar la lucha por la participación igual y efectiva en la sociedad y el desarrollo íntegro como persona; pero más allá de esa conmemoración es el entendernos y aceptarnos como el maravillo ser humano que somos con aquellas características físicas que nos hacen tan únicas y diversas a la vez: flacas, altas, pequeñas, gordas, rubias, morenas, churonas, pelirrojas; con esa esencia enraizada en nuestro linaje que nos hace tan fuertes, valientes, soñadoras, trabajadoras, decididas, peligrosas, tímidas, extrovertidas; algunas andariegas porque amamos buscar nuevos lugares, perseguir nuevos horizontes; carishinas porque no a todas nos gustan los quehaceres domésticos y porque en ningún lado está escrito que éstas actividades son propias de la mujer; desobedientes porque no todas estamos de acuerdo en que ser mujer implica intrínsecamente la maternidad, el matrimonio; inteligentes, capaces y decididas para profesionalizarnos, para generar emprendimientos, empresas; para llevar un hogar, para educar a nuestros hij@s;
Somos mujeres con un corazón abarrotado de pasión, rebeldes con causa y no precisamente la rebeldía confundida con libertinaje, es tan sólo que hemos aprendido a vivir bajo nuestro propio criterio, es esa rebeldía y pasión que nos lleva a conseguir sueños, que nos lleva a recorrer caminos cortos, largos, distantes, a cruzar mares y océanos, rebeldía y pasión que nos transforma en líderes eficaces y poderosas, no necesitamos que nadie nos defina, nos complete.
Yo soy mujer, soy fuego, soy pasión, soy vida, soy esencia, soy alegría, soy amor, soy instinto, soy piel, soy luz, pero sobre todas las cosas soy revolución.
Lorena Ochoa R.
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