Los juicios paralelos

“Mi pluma lo mató”, exclamó el gran Montalvo, luego de enterarse de la muerte de García Moreno, ya que consideraba que sus escritos fueron parte del detonante, para que se cometieran ese magnicidio en 1875. Han transcurrido cerca de 147 años desde aquella fecha, y es evidente que los criterios emitidos a través de los medios de comunicación logran positiva o negativamente, efectos de percepción, más aún, en estas épocas de Internet.

“Los Juicios paralelos” se los concibe como las informaciones y opiniones que afloran en un prolongado tiempo en los mass media y redes sociales, en torno a procesos judiciales, prejuzgando o absolviendo a los investigados, y cuestionando a quienes toman decisiones en la fase preprocesal y procesal penal, pretendiendo direccionar la actuación de los jueces y fiscales, información que puede crear el espacio propicio para el populismo penal.

Nuestra Constitución, los Tratados y Convenios Internacionales de Derechos Humanos, y leyes secundarias, reconocen y garantizan a las personas, la integridad psíquica, moral, el derecho al honor y al buen nombre, como establecen las garantías básicas al proceso debido, en las que se incluyen la presunción de inocencia de toda persona.

Son simbólicos los casos de juicios mediáticos como “La Manada”, en España, impugnaron a jueces por supuesta influencia mediática, revictimizaron exponencialmente a la agredida a través de los medios de comunicación. En nuestro país tampoco es ajeno a estas prácticas.

Casos como estos, recalcan el observar la independencia de la Función Judicial, el profesionalismo de los operadores de Justicia, y que los informadores ponderen los derechos de los sujetos procesales, y no emitir criterios a priori, para no sentenciar como Juan.

Eduardo Moreno Robles

emor64@hotmail.com