Economía del miedo

Empezábamos este 2022, más tranquilos luego que, la crisis sanitaria por el coronavirus, entraba en zona de reducción de su letal impacto, gracias a la inoculación masiva.

Y justo, cuando reactivación económica levantaba cabeza, se activa otra alerta global; la guerra en Ucrania. Que, según la Federación Ecuatoriana de Exportadores, estarían en riesgo de exportación aproximadamente USD $1.200 millones de dólares en la zona euroasiática donde están los mercados de: Rusia, Ucrania, Armenia, Bielorrusia, Kazajstán y Kirguistán; siendo el sector floricultor uno de los más afectados (Primicias.ec, 2022), al acercarse el Día Internacional de la Mujer.

Esto, además de convivir con nuestros propios rollos domésticos: inseguridad ciudadana, administración de justicia cuestionada, potencial descalabro de la seguridad social, desempleo y proliferación de actividades ilícitas.

Ante este escenario, la economía se ralentiza. Pasar por alto esta economía del miedo, es como salir sin paraguas sabiendo que afuera está lloviendo.

¿Qué hacer? Desde el Gobierno del Encuentro: abrir grifo de la inversión en servicios y mantenimiento de la infraestructura pública deteriorada (esto genera empleo); cobrar tributos a evasores; bien por los créditos al 1% de interés, pero con acompañamiento para que no terminen en autos nuevos. Desde el Legislativo y Judicial, ajustar tuercas para que se sancione a delincuentes y no sus víctimas. Gobiernos autónomos, enfocarse en grupos de atención prioritarios y apoyar ecosistemas emprendedores. Sector productivo, cumplir con sus responsabilidades patronales, sociales y ambientales para atizar la hoguera de la esperanza en familias y consumidores. Iglesia, provocar acciones concretas de solidaridad y empatía; prensa, bajar el amarillismo a sus contenidos; sociedad civil (nosotros) menos palabras y más acciones solidarias, como lo hicimos en el confinamiento y terremoto de 2016.

Marlon Tandazo Palacio

@MarlonTandazoP