Lucía Margarita Figueroa Robles
lucia.figueroa@unl.edu.ec
Como planteaba Aristóteles en la Ética Eudemia, la amistad como principio de los valores fluye por diversos sentidos, mientras una se emplaza por la virtud en sí misma, otra lo hace por el placer, como la de los niños con su inocencia que en ocasiones termina cuando el gusto cambia o se va madurando; y una última por la utilidad; siendo en el trajinar de la vida donde aquellos cambios abruptos de carácter o intereses personales alteran o se funden con ciertos intereses que podrían agotarse cuando los beneficios terminan. Como observaba el filósofo peripatético, este tipo de amistades por conveniencia eran las más comunes. Sin embargo, contraria a estos dos tipos de amistades, el filósofo griego notó que aquella que no está basada en el placer o la utilidad, es la amistad perfecta, la forma superior, como una apreciación de lo bueno y virtuoso de la vida. Estas son aquellas relaciones que perdurarán toda la vida.
Un claro ejemplo de amistad verdadera fue la protagonizada por un grupo de profesionales lojanos que pertenecieron al barrio “Pucará”. Quienes después de aproximadamente 40 años se reencontraron a propósito de celebrar las bodas de oro del cantante Adolfo “Fito” Valarezo por parte del Municipio de Loja; para posteriormente organizar el evento denominado “I Encuentro Internacional de Torazos de Urdessa, ‘Luis Corbata Castillo’” En homenaje a un destacado deportista ecuatoriano ya fallecido, que por su elegancia en el estilo de juego como zaguero central recibió aquel apelativo a partir de una transmisión deportiva en la que el periodista lo bautizó así, mencionando que “un juego tan elegante solo necesitaba una corbata”. Mi enhorabuena al comité organizador, presidido por Luis Granda Ledesma; y a los Torazos de Urdessa por fortificar estos lazos de amistad y reconocer la trayectoria de un digno representante en este primer encuentro.