El cantón Zapotillo, golpeado duramente por un estiaje de más de dos meses

La desesperación lleva a cavar la tierra para sacar agua. Los cultivos están literalmente en los suelos. Piden estudios para construir unos pozos profundos.

Las plantaciones de maíz fueron diezmadas por el estiaje.

Con maquinaria pesada se busca afanosamente agua en las entrañas de la árida tierra. Esto ocurre en el cantón Zapotillo, limítrofe con el Perú, en la provincia de Loja, donde sus parroquias rurales sufren los embates de una potente sequía. Cultivos devastados, animales muertos y habitantes desesperados es el ambiente que se vislumbra allí.

Más de dos meses no ha llovido

La última lluvia caída en el cantón lojano fue el 13 de diciembre de 2021, que dio paso al florecimiento de los guayacanes. Desde esa fecha hasta la actualidad no se han dado precipitaciones pluviales y parroquias como Limones, Mangahurco, Paletillas, Bolaspamba y Cazaderos soportan una época atípica y los moradores temen que se repita el fenómeno de la década de 1960 cuando ese sector fue arrasado por el estiaje.

El presidente del Gobierno Parroquial de Paletillas, Carlos Cabrera Valdiviezo, cuenta que los productores, a inicios de enero, sembraron maíz, convencidos de que llovería, sin embargo, todo se encuentra arruinado, sin una posibilidad que vuelva a reverdecer.

“Hago un llamado a las autoridades a visitar Paletillas y constatar la realidad. El alcalde de Puyango, Hernán Encalada, aporta con el forraje para el ganado vacuno, que no es a todo, pero sirve de algo”, manifiesta, al tiempo señala que se hizo presente la lluvia, pero no avanzó hacia Zapotillo, sino únicamente hasta el cantón Pindal.

Pozos someros

El Gobierno Parroquial, por medio de maquinaria pesada, construye pozos someros que permitan dotar de agua a los agricultores de la zona y tratar de salvar los sembríos de maíz, aunque en la mayoría de los casos, en vez de encontrar el líquido vital, aflora roca.

En Mangahurco la realidad es igual. La presidenta del Gobierno Parroquial, Mercedes Farfán Becerra, manifiesta que la lluvia de diciembre alentó a los campesinos que empezaron a sembrar maíz, pero nunca se imaginaron que las precipitaciones pluviales les serían esquivas por más de dos meses, lo cual los ha sumido en la incertidumbre, considerando que, en años anteriores, en las diversas parroquias el invierno era copioso y hasta originaba inundaciones, pero ahora el panorama es otro.

Dice que el inclemente verano motivó que varios ganaderos perdieran sus bovinos y otros, tratando de recuperar algo, procedieron a vender a precios demasiado bajos, por ejemplo, una res que antes costaba 800 dólares, hoy se la expende en 200 y menos.

Los animales buscan en vano alimento que es escaso en la zona.

Reunión con autoridades 

La dirigente expresa que este déficit hídrico dio paso a que se reunieran las autoridades de Zapotillo con el gobernador, Mario Mancino Valdivieso; Prefectura y el MAG, habiéndose logrado, vía préstamo de volquetes, la entrega de forraje a los agricultores, aunque esta provisión dura máximo unas dos semanas y luego el alimento para el ganado vuelve a escasear.

Pero la idea de la dirigente parroquial y de los directivos de diferentes asociaciones de Zapotillo es superar para siempre este inconveniente presentado por la falta de lluvias y para ello están solicitado a la Prefectura, por medio de su titular, Rafael Dávila Égüez, la realización de estudios para determinar la profundidad del agua.

La finalidad es que los agricultores zapotillanos puedan, vía financiamiento, construir pozos profundos para extraer el agua, que les permita sembrar el pasto para el consumo del ganado bovino y caprino, Así, dice, se puede conservar el bosque, que es área protegida. “Ojalá podamos alcanzar ese sueño, necesitamos la ayuda del señor prefecto, porque del gobernador, el MAG, el Municipio ya lo tenemos, así como de la gente que ha ofrecido poner su contraparte”.

No se quiere repetir la historia

Mercedes Farfán dice que la lluvia cae solo hasta el cantón Pindal y ello hace presagiar que se repita el estiaje de la década de 1960, que diezmó los suelos de la frontera e hizo que muchos habitantes emigraran a la capital de provincia, Loja, y a otras del país, particularmente de la Amazonía.

“Los pozos profundos, bombas sumergibles, paneles solares y entubar el agua es la única solución”, asegura la dirigente parroquial, al tiempo señala que con el agua se podrá sembrar el pasto, estabular el ganado caprino y bovino y así conservar el bosque, “y a todos nos va bien”.

La Prefectura de Loja informa que, mediante coordinación con la Gobernación, el MAG, el Municipio de Zapotillo y el Gobierno Parroquial de Garza Real, la semana anterior, fueron entregadas 14 toneladas de banano a ganaderos y capricultores.

Asimismo, con maquinaria de la Prefectura, incluida la de las granjas, se lleva alimento para los animales desde varios cantones de la provincia. El banano fue trasladado desde Machala, indica.

LA VOZ

El ganado bovino muere bastante. La gente vende reses a 200 dólares cuando normalmente cuesta 800”,

Mercedes Farfán Becerra, dirigente parroquial de Mangahurco.

Hago un llamado a las autoridades a visitar Paletillas y constatar la realidad”,

Carlos Cabrera Valdiviezo, dirigente parroquial

DÍGITO

En la década de 1960 la sequía arrasó con los cultivos en la zona fronteriza. Mucha gente salió del lugar hacia la capital provincial, Loja, y a ciudades del Oriente.