Ser legal no implica ser justo, ni tampoco ser ilegal equivale a ser injusto porque la legalidad no es sinónimo de justicia, aunque indudablemente puede ser esta última su finalidad. Parece confuso, pero asumir que una norma, por ser válida y encontrarse vigente es justa, es algo errado.
Al derecho, al marco jurídico, como lo quieran llamar, no se lo mira únicamente desde el positivismo, que implica verificar si una ley fue sancionada por la autoridad competente y con observancia del procedimiento legislativo reglado para determinar su validez.
Hay que ver más allá, mirar desde el plano sociológico para constatar la eficacia de una norma, o desde lo axiológico para corroborar lo justo de una norma. Digo aquello porque hay leyes válidas pero ineficaces, como la prohibición de conducir alcoholizado, que resulta ser irrespetada cada fin de semana. También hay normas válidas y eficaces, aunque injustas, como aquellas que le permiten evitar la cárcel a aquel que cometió un delito con una disque indemnización, que no resulta ser en nada restaurativa para el afectado y por lo tanto no muy justa.
Por estos pequeños detalles, hay contiendas legales que dejan un sin sabor para aquel que buscó justicia, debido que hay decisiones judiciales apegadas a la ley, pero injustas al momento de resolver el fondo de la controversia.
Presento estas ideas con el único a fan de pretender que el derecho sea visto desde muchos planos, y no solo a partir de la revisión de la ley porque no es abogado quien la memoriza, sino quien intenta solucionar un problema en los términos más justos y equitativos.
Con estas líneas, celebro el día del abogado ecuatoriano y de sobremanera para aquel, cuya mirada transciende la norma escrita y se mantiene en la búsqueda constante por alcanzar justicia.
Carlos Orellana Jimbo
ab.carlosorellana@hotmail.com