Acoso sexual: la última de las primeras historias

El fin de semana observamos un acto indeseable. En un programa de televisión un contertulio le dice a una participante del programa que “está buena”. Y volvemos entonces a hablar del acoso sexual. No es la primera vez, no será la última sin duda, de hecho, cada vez que pasa algo alrededor del acoso sexual muchas mujeres comienzan a contar sus historias. Eso preocupa pues parece que somos una sociedad que escucha o tiene empatía únicamente en la tragedia de lo público. Es necesario creer en el otro, sentir por el otro, pues habrá historias que por miedo no se cuentan y aún están en la oscuridad.

Como sociedad no podemos dejar de escuchar, de creer, de buscar esas historias que no salen a la luz. No podemos tampoco quedarnos en lo negativo, ¿qué hacer? Es la pregunta clave.

Aquí algunas maneras de contribuir para evitar el acoso y que ese malestar que la mayoría sentimos, no pase con la fregada que vendrá mañana:

1.Escucha. Muchas veces vivimos en una burbuja y creemos que solo lo que a nosotros nos pasa o a nuestro círculo les pasa a todos. Por ello hay que salir del metro cuadrado de cada uno y escuchar activamente. Ser empáticos.

2.Enseña a la próxima generación y deconstruye lo malo que heredaste de la anterior. En este país, y en ciudades pequeñas más aún, la cultura de violencia está más normalizada. La tarea es preguntarte ¿por qué haces lo que haces? y ponerle un alto, entender, y luego pasar el mensaje.

3. Comprende que es el consentimiento dado libremente. Frases como «se vistió así entonces obvio que iba a pasar» rompen los límites del consentimiento (un sí rotundo, por ejemplo)

4.-Oponte a la cultura de la violencia. Un mensaje, un post, una declaración todo suma por no normalizar la violencia y tampoco justificarla.

5.-Pronúnciate contra determinadas actitudes. Mostrando los silbidos, las opiniones sexuales que no son apropiadas. Esta es una tarea diaria.

6. Rodéate de personas que sepan del tema: Funciona para deconstruirte día a día.

De nosotros depende, que esta historia no sea una historia más.

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com