Hace pocos días mantuve una inusual pero interesante discusión, sobre la justicia ecuatoriana, la cual surgió por una noticia que circula en redes sobre una Millonaria Glosa emitida por Contraloría en contra del ex alcalde de Loja José Castillo y otros, por el caso “Baldosas” Canal Sur Loja (04/02/22).
Uno de los afanosos contrincantes fue enfático en afirmar que es FALSO y supo explicar por qué, concluyendo que en instancias legales se perdió el juicio, mi respuesta frente a esto fue: “cosas de la justicia ecuatoriana”, y llegó el segundo contrincante, aduciendo que, a palabras viscerales, argumentos inexistentes, sin duda el asunto se caldeó y la misma se tornó intrépida.
Rara apología para tan simple aseveración, no sale de mis palabras la apreciación que los ecuatorianos tengan de la justicia, los órganos de control y las diferentes Instituciones que conforman el Estado ecuatoriano. Si el pueblo aduce que estas son un fracaso y no confía en ellas, me viene a la memoria el viejo adagio “Cuando el río suena piedras trae”.
No son palabras, son hechos, Plan V en su edición del (12/06/21) dice: “Juicios dudosos, pruebas forjadas, peritajes descabellados o sentencias absurdas, prefabricadas y claramente parcializadas. Varios de los casos de irregular y deshonesta administración de justicia en el país terminan en sentencias internacionales que siempre paga el Estado y nunca algún juez, fiscal o policía”, sin duda, esta es nuestra justicia.
Si los jueces que actualmente ejercen sus funciones ingresaron y se mantuvieron en el tiempo del señor Gustavo Jalkh y en la evaluación realizada a estos se ubicaron entre 90,77 y 54,14 puntos sobre 100, qué podemos esperar, lo dice Ordóñez, Diego (2019) “lo deshonroso de la Justicia ha existido siempre, pero se hizo más inmoral y descarada mediante el Consejo de la Judicatura presidido por Jalkh”.
Pablo Ortiz Muñoz
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