Ahora se dan cuenta

Toda la provincia de Loja desde años muy remotos ha sido y sigue siendo la matriz de laboratorios de droga, de mulas del narcotráfico, pase principal de alcaloides a Perú y los que vienen; a las provincias del Oro, Azuay y Zamora.

Luego se pusieron de moda las estructuras piramidales muy frecuentes en Catamayo y en Saraguro. En los momentos más álgidos de la pandemia para obtener algún beneficio hicieron bingos virtuales con el fin de obtener réditos compartidos.

Quiénes se dedican a negocios del bajo mundo prefieren la provincia más que la capital para no dar anotar lo evidente.

Los últimos quince años en Loja aparecen nuevos millonarios que nadie sabe de dónde o cómo obtuvieron sus fáciles y sólidas fortunas, nos convertimos en la lavadora más importante de dinero del narcotráfico, porque en las montañas de Colombia se pudre el dinero y hay gente que recluta en todo el Ecuador a personas que se quieran dedicar a eso y si a estos nuevos ‘emprendedores’ llevan más personas se ganan una comisión del cinco por ciento del total del dinero que ellos quieren recibir para dedicarse a lavar y hay casas bancarias que facilitan la convertibilidad de billetes de cien dólares  difíciles de manejar en el mercado por otros de más baja denominación, claro a cambio de una pequeña  ‘contribución’.

Apenas ayer se quieren sorprender que se falsifica dinero por estás zonas aledañas cuando a pasado desde hace varios años con frecuencia.

Ahora recién se quieren dar cuenta que, en una provincia llena de hambre, sin empleo con escasa oportunidades haya gente con salvadas excepciones prósperas que en realidad han forjado sus fortunas pasando penurias, contratiempos, quebrando y levantándose sacrificando el pan familiar y a su familia para llegar a tener alguna cosa de manera honrada y digna; la decidía de las autoridades hace que los delincuentes operen en sus propias narices y ellos no puedan ver más allá de lo evidente.

Ricardo Guamán Araujo

Twitter: @EMDLS