En el año 140 a C. los políticos romanos habían diseñado un plan que les ayudaría a ganar el voto del pueblo. Esta práctica fue rápidamente tomada por los emperadores romanos quienes sumaron al plan político varias actividades circenses o de entretenimiento. Julio César (100 – 44 a. C) hizo que se distribuya trigo a 200.000 personas; Aureliano (214 – 275) hizo que se distribuyan dos panes diarios a 300.000 personas. Al dar comida y entretenimiento el pueblo se alineaba al emperador, se despojaba de su espíritu crítico y se sentía agradecido por la generosidad del emperador. Las clases populares eran atraídas por estas actividades imperiales por lo que se podría decir que ya hay Populismo en el Imperio Romano.
La semana anterior fue sorprendente (Peripatetismo). La Alcaldía de Guayaquil y el Ministerio de Educación en clara y frontal disputa por el retorno a actividades académicas presenciales. El Municipio guayaquileño clausuraba tres colegios; el Ministerio de Educación informaba que la competencia de la asistencia a clases es del Estado y no de los GAD. Con un tweet la alcaldesa de Guayaquil comunicaba “clausurados los colegios Guayaquil, Simón Bolívar y Velasco Ibarra por incumplir con la orden de prohibición de clases presenciales en la ciudad”. En esta controversia, el presidente no se pronunció.
La tarde del 24 de enero, el COE Nacional anunciaba una Resolución en la que informaba la no autorización de la presencia de público para el partido de fútbol entre Ecuador y Brasil, así como para la Noche Amarilla. Ante este anuncio, el presidente sí se pronuncia. Solicita al COE Nacional, a través de la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia, analice la posibilidad de efectuar el encuentro deportivo con el 50% de aforo. Sabemos cómo terminó esa solicitud: distraídos de los problemas sociales, alimentados por un momento y, de cierta manera, agradecidos; esto, creo yo, también es populismo. ¡Pan y circo!
Richard Serrano-Agila
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