Al cumplir prácticamente nueve meses del cambio de gobierno y dos años de pandemia, el Ecuador ha entrado en un proceso de cambio, teniendo en cuenta que estamos pasando varias de las peores crisis desatadas en los últimos tiempos, en los órdenes económico, social, político, y sanitario sin precedentes, esta última con impacto global, ya que nadie estuvo preparado para encarar al Covid-19.
La salud es una prioridad en estos momentos, ante aquello es imprescindible rescatar que la vacunación fue un referente del gobierno de Guillermo Lasso, lo cual cumplió y es lo que todos los ecuatorianos esperábamos.
La depresión económica que dejó la segunda guerra mundial, cuya crisis ha sido cíclica como también manejable, pero hoy en día desembocamos como nunca antes en una dificultad generalizada. Se trata de la inseguridad ciudadana, problema social y político del cual padece nuestro país, la violencia desatada, robos y asesinatos del cual a diario mucho se habla, pero poco o nada se está haciendo, pues hay que comprender que esto se ha acentuado con fuerza, no solo ahora, sino desde hace tiempo, y amenaza con convertirlo al Ecuador en un estado fallido.
Instamos a la sociedad ecuatoriana, a los jóvenes, organizaciones, academia y a la misma clase política a preocuparse más por lo que está sucediendo en el país, a meditar y analizar, dejando atrás pasiones, afectos o desafectos, para no topar fondo y tratar de buscar soluciones a la descomposición social. Por todo ello, a mantenernos con mucha fe y esperanza en el nuevo gobierno porque lo que necesitamos es “un país de paz y prosperidad para todos”.
Andrés Alonso Ríos Ludeña
andres.rios@unl.edu.ec