Existe un acelerado desarrollo científico-tecnológico hasta el punto de no avanzar a asimilar tantos cambios que se dan a diario en diferentes lugares; por mencionar tan solo un ejemplo, hemos pasado de las denominadas TIC (tecnologías de la información y la comunicación) a las NBICS o tecnologías convergentes (nanotecnología, biotecnología, tecnología de la información, tecnologías aplicadas a procesos cognitivos y la dimensión social de las tecnologías). Sin embargo, en el ámbito moral, esto es en el respeto a los valores y la praxis de las virtudes más humanitarias y ecológicas no solo va lenta, sino que da la impresión de que ni siquiera va, ni quiere ir. En el ámbito moral utilizamos dos varas para medir los valores y las virtudes, el “con” y el “sin” o “contra”; el “con” implica que la persona practica la ayuda mutua, está contigo, cree en ti (te da crédito), aboga el para ti, desde ti, hacia ti, en definitiva, dice a la otra persona me encanta que vivas y mientras yo viva tú no morirás. En cambio, el “sin ti” o “contra ti” implica la máxima expresión del odio; aquí la persona todos los días lucha por hacer daño, hacerte caer, matarte (contra ti), o lo que es peor no existes para él (sin ti) y por lo tanto te ignorará, no hará nada por ti. No obstante, para universalizar el “con” se presentan algunas dificultades que debemos afrontarlas tomando la distancia adecuada: 1. Cerca – lejos: para mis familiares cercanos confianza y amor, para los lejanos indiferencia y difiducia. 2. Arriba – abajo: el jefe siempre habla desde arriba, viaja en primera clase, es VIP y come caviar, el subordinado abajo, comiendo carbohidratos y ganando sueldos de miseria. 3. Tuyo – mío: para mis hijos, todo, para los tuyos… ¿tienes hijos? 4. Pronto – tarde: para mis caprichos rápido quiero que me lo satisfagan, cuando tiene un dolor urgente el prójimo, ¡que espere un poco! 5. Grande – pequeño: yo gran empresario exitoso te aplico la ley de la destrucción creativa pequeño competidor.
Jorge Benítez Hurtado
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