Los informes diarios del avance de la pandemia en el país, difundidos por medios de comunicación, dan cuenta del número de personas contagiadas por Covid-19 y sus variantes, que nos van sumiendo en el miedo y hasta en el pánico. Es el momento oportuno para que la ministra de Salud rinda cuentas sobre qué se está haciendo en este tema, y qué estrategias se están tomando para frenar el avance del mal.
No necesitamos de un balance final de la situación de salud en esta área, sino de una reflexión que disipe la tormenta, ponga tranquilidad en la sociedad y no la lleve a la desesperanza.
Es preciso rectificar mucho de lo realizado para mejorar el rumbo. Debemos volver a las prioridades relegadas, fortalecer los pilares indispensables para la lucha contra este mal y atrevernos a innovar, para garantizar a la ciudadanía que se está trabajando, para paliar los efectos postpandemia.
Necesitamos datos transparentes que en medicina corresponden en buena medida al concepto de trazabilidad: tener la capacidad de rastrear todos los procesos, desde la adquisición de fármacos hasta el consumo, lejos de pretender hacer de este virus el trampolín político para catapultarse a Carondelet.
Es fundamental el seguimiento y monitoreo de medicamentos o procedimientos (vacunación, testeos, etc.) para conocer sus resultados verdaderos sin mentiras. La pregunta es, ¿qué se ha hecho en materia de seguimiento, vigilancia, coordinación, dentro del gobierno y en todas las jurisdicciones, de manera horizontal y vertical, en el tema pandemia, no existe una comunicación clara y tampoco se nos ha dicho qué se ha hecho o se está haciendo en relación a la coordinación internacional sobre la lucha contra el Covid-19.
Luis Muñoz Muñoz