El estilo de vida no es más que las costumbres, formas particulares o modos de actuar que los humanos, de acuerdo a una época, desarrollamos para realizarnos como seres sociales. Los estilos de vida siempre han estado presentes. En la actualidad es indudable no hablar del tema, así como también en indudable acentuar el tiempo que hombres y mujeres le dedicamos al estilo de vivir. El periodo actual nos ha prefijado un modelo de vida particular, un estilo que para alcanzarlo debemos poner mucho esfuerzo y dedicación: trabajo permanente, poco descanso, ilusiones cortas, roces frecuentes, individualismo, segmentación, etc. Estar a la altura del estilo de vida que la época nos propone es muy sacrificado, vemos como mucha gente se siente fracasada porque no logra estar dentro de él.
La pregunta es ¿qué tanto importa el estilo de vida frente a la vida misma? No sé cuántas veces hemos reflexionado sobre la importancia de estar vivo, y lo trascendental que ello representa. Después de haber pasado unos meses duros con la pandemia, creo que todos deberíamos propiciar un enfoque más centrado en la naturaleza y la calidad de nuestra vida.
No nos comprometamos tanto con el estilo, sino con el compromiso de hacer esta vida lo más hermosa posible. La vida es única, hagamos todo por conservarla, por darle el valor que representa, cuando esto suceda por añadidura el estilo de ese propósito vendrá a nosotros.
Hernán Yaguana Romero
hayaguana@utpl.edu.ec