El orgullo negativo e insano

Hawthorne (1842) creía que la condición humana era en todas partes sustancialmente la misma: había una parte buena y una mala en cada hombre, y su mayor pecado era el orgullo que lo apartaba de sus semejantes.

Bueno, nos guste o no, es evidente que en tantos años de historia de la humanidad esta situación no ha cambiado casi nada. En la actualidad, la arrogancia y vanidad de ciertas personas, se ha incrementado ostensiblemente y se revestido de mediocridad, envidia, estulticia y vileza.

Y sí. Pese a todos los enormes avances que se han logrado en todos los campos de la ciencia, esta actitud (mal hábito), particularmente incomodo, sigue practicándoselo y causando mucho, muchísimos daños a la humanidad.

Una de las principales derivaciones que originan el orgullo es que la persona orgullosa se cree enormemente importante, perfecto e irremplazable, con un deshonesto concepto de sí mismo y que lo hace sentirse superior a los demás, por supuesto ocultando sus errores que muchas de las veces pueden estar inundados de soberbia.

Sin ser una persona especializada o con grandes conocimientos en la materia, pienso, que se impone, en esta gran industria de la vida, que restauremos el sentido y el valor de la humildad y la modestia, si deseamos no sucumbir víctimas de nuestras propias actitudes. No hay otra fuerza humana (o sobrehumana) que nos humanice y nos baje los pies a la tierra.

Jaime A. Guzmán R.

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