Vergonzoso, es poco, frente a lo que acaba de acontecer en la Asamblea Nacional, hago alusión al juicio político contra Pablo Celi, claro, no hay de que admirarnos, en los últimos años la desfachatez y el cinismo han sido la carta de presentación de muchos contralores.
Aunque la censura haya sido unánime, todo el caos que genero este acontecimiento, en torno a figuras políticas que presumen ser dignas y probas para el ejercicio de la función pública. Hoy más que nunca queda demostrado, que todos estos señores y señoras tienen “rabo de paja”, tras sus oscuras vidas, la ilegalidad y el descaro, son su carta de presentación.
Decía, León, Felipe (1884-1968) “Ni el infierno… Ni el fuego y el dolor son eternos”, lamentablemente en nuestro país, esto es una paradoja, el infierno no tiene fin, el fuego de la podredumbre consume a las instituciones y el dolor es la voz de un pueblo desconsolado.
Sin justificar ningún delito, en cualquiera de sus magnitudes; dos años prohibido de ejercer un cargo público, acaso esto es una burla, no dudaremos que hasta podría ser inocente, señores, a un individuo que roba migajas, le cae todo el peso de la ley, como acto ejemplarizador, ¡mientras a un delincuente contumaz lo premian!, paradójico, pero al mismo tiempo lógico, “las ratas jóvenes se abren de la madriguera, para formar la suya propia, pero los roedores viejos se las conocen todas, y les ponen la trampa con el mejor queso”, no parmesano, verde y con papel de a cien.
Lamentablemente, el pueblo elije y elije inmundicia, le gusta la podredumbre, porque la lectura lo dudo. Ya lo decía Santa Marian de Jesús “Ecuador no terminará por los desastres naturales, sino por sus malos gobernantes”.
Pablo Ortiz Muñoz
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